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LA LECHE ES VIDA

Las vacas alimentadas con pastos y con semilla de lino para dar leche con más OMEGA 3.

Los lácteos, imprescindibles en la dieta

La leche es el producto animal más consumido en nuestra sociedad por ser un alimento rico en nutrientes de alto valor biológico e imprescindibles en una alimentación equilibrada.

Incluir leche y sus derivados en nuestra dieta repercutirá en beneficios para nuestra salud: ayuda a prevenir la osteoporosis, favorece la formación de nuevos tejidos, neutraliza la acidez estomacal, ayuda a disminuir los niveles de ácido úrico en sangre, favorece al crecimiento de la flora intestinal y aporta proteínas, grasas, hidratos de carbono, minerales y vitaminas. Se trata, por tanto, de un alimento muy necesario para contar con un correcto estado de nutricional y resulta fundamental para la prevención de enfermedades.

La leche no debe consumirse únicamente en el desayuno. Beber un vaso leche tibia antes de dormir, un hábito que muchos recordaremos de nuestra infancia, es muy beneficioso gracias a su alto contenido de tritófano, un aminoácido precursor de la serotonina, que ayuda a reducir el estrés y nos predispone al sueño profundo.

RECOMENDACIONES

Casi todas las instituciones de los países desarrollados recomiendan el consumo fijo de raciones diarias de leche y productos derivados y no existe duda alguna sobre su contribución al estatus nutricional de las personas. Según la pirámide de alimentos, el consumo de leche y derivados debe ser de dos a tres raciones en adultos y de tres a cuatro raciones en niños, adolescentes, embarazadas, mujeres posmenopaúsicas y personas de la tercer edad. Una ración es equivalente a un vaso de leche, dos yogures o postres lácteos del mismo tamaño, 80 gramos de queso fresco o 30 gramos de queso curado.

CALCIO

Del mismo modo que la leche materna está considerada el mejor alimento para un lactante, el consumo de leche de vaca resulta fundamental para el crecimiento y desarrollo del niño. Un estudio de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria refleja que la dieta de los niños europeos no es tan equilibrada como sería deseable para un adecuado crecimiento.

Una de las preocupaciones es que los niños lleguen a tomar las cantidades de vitamina D recomendadas, que se encuentran en alimentos como la leche o en algunos de sus derivados como el yogur o el queso.

Los especialistas advierten de que el consumo de leche de vaca debe hacerse en su justa medida para cubrir las necesidades de vitamina D y de calcio.

Como mínimo aconsejan ingerir dos vasos de leche al día para cubrir las necesidades de este mineral, que es fundamental para la formación de los huesos y de otras estructuras del organismo.

Estas necesidades de calcio son muy elevadas para el desarrollo físico, tanto en la niñez como en la adolescencia, aunque las estadísticas apuntan que solo una quinta parte de las niñas y la mitad de los niños consumen la cantidad de calcio recomendable.

La leche, el queso y el yogur no solo aportan calcio, sino también otros minerales muy importantes para el desarrollo óseo, como son el fósforo y el magnesio.

OMEGA 3

Los productores y la industria láctea llevan años trabajando en la mejora de la calidad de la leche.

Este esfuerzo va desde la modernización y mejora de las instalaciones, así como en la alimentación del ganado, o en su mejora genética.

A ello se unen los controles sanitarios de la administración y los de las propias empresas o la producción de leches enriquecidas con calcio u omega 3.

El consumo diario de leche enriquecida con omega 3 ayuda a bajar hasta un 15% los valores de colesterol malo, según apuntan los estudios científicos.

De ahí que, a partir de los resultados de este trabajo, se recomiende beber este tipo de leches con ácidos grasos esenciales, ya que contribuyen a prevenir enfermedades cardiovasculares, una de las principales complicaciones derivadas de la hipercolestoremia.

Según Eduardo López, investigador del Departamento de Bioquímica de la Estación Experimental del Zaidín, perteneciente al Consejo

Superior de Investigaciones Cieníficas,«la reducción de un 10% del colesterol en un individuo de más de 40 años previene en un 50% las enfermedades cardiovasculares».

Los resultados de este estudio señalan que el consumo de dos vasos diarios de leche enriquecida «reduce en un 16% el colesterol LDL en la población entre 25 y 45 años y un 13% en personas entre 45 y 65 años, mientras que los tiglicéridos disminuyen en un 24% en el segundo grupo».

Investigación

Un factor básico para prevenir el sobrepeso

El documento ‘Importancia nutricional y metabólica de la leche’, elaborado por especialistas en Nutrición, concluye que el consumo de leche de vaca es un «factor básico» en la prevención de sobrepeso y la obesidad por su «efecto directo en los hábitos dietéticos y por el efecto de sus componentes, principalmente el calcio, en el metabolismo de los lípidos y formación de adipocitos ».

Los cambios dietéticos en pacientes con sobrepeso, obesidad y enfermedad cardiovascular por el aumento del consumo de frutas, vegetales y productos lácteos desnatados demostraron ser eficaces en la pérdida de peso y en la fase de mantenimiento.

Relación El estudio relaciona una mayor ingesta de calcio con una mayor pérdida de peso corporal, de tejido adiposo y de disminución de grasa en la región abdominal.

El papel beneficioso de la leche en el control del peso se vincula con su contenido en calcio, tipo de proteína con presencia sustancial de determinados aminoácidos o ácidos grasos.

El consumo de proteínas lácteas también puede contribuir al «equilibrio energético » participando en el control del apetito.

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